Archivo de Mayo 2009

Ingen förstår svenska (II)

Mayo 6, 2009

NATT  2

Nunca lo podré olvidar. Esa imagen ha sido grabada a fuego en mi mente. Reposa en la parte derecha de mi cerebro junto otra míticas imágenes como el primer caracol muerto que vi o la primera hormiga que purgué.  Era un edificio gris, no sé exactamente que tono de gris, pero creo que estaría cerca del 156. Todas sus ventanas estaban protegidas por barrotes de metalumino cálcico. La puerta blindada podría soportar incluso el más mortífero de los cabezazos del señor rojo.  Según atravesabas el umbral un mostrador enorme te daba la fría bienvenida. A ambos lados había un par de indignantes rollos rojos de coja su puto ticket. Cola para eso también. No me jodas. Como en la puta charcutería del barrio. Dentro de poco tendremos que hacer cola hasta para ir al matadero. De todas formas lo peor sin duda alguna era ese ambiente extrañamente lúgubre  que lo impregnaba todo.

No me jodas. No me jodas. Que se me hincha la vena. Arrrghhh. Flop, flop. El señor negro me había avisado con anterioridad, pero oírlo es una cosa y sufrirlo es otra bien distinta. Se supone que los SystemBulaget (así es como se llamaba el dichoso antro) son el único establecimiento autorizado para la venta de bebidas alcohólicas que contengan una graduación mayor de 3.5º. Un brick de vino 5€. La vena de la rabia se me hincha hasta parecer morcilla de kurrintxo… Flop, Flop. Lo que me faltaba que no me dejen emborracharme cuando y donde quiera. ¿Y como pretenden que soportemos a todos esos gilipollas? Indignación.

Después de esta traumática experiencia volvimos al albergue. Kalimotxo one more time. Hay cosas que no cambian gracias a Don Manuel. A la vista de que los bares que frecuentamos la última noche no eran muy de nuestro estilo decidimos probar suerte con un garito que tenía el atractivo nombre de  KGB.  La decoración ere excelente, daban ganas de coger una AK-47 y salir a la calle a purgar gilipollas con solo dar una vuelta por el bar. Aii, pero no es pelo sobaquil todo lo que reluce. Como siempre había un problema, no era su día fuerte. No había más que cuadrillas de ikeas/os tomando  unas garimbillas. Así que recogimos bártulos y nos encaminamos sin rumbo esperando encontrar un oasis en el desierto. Y por una vez, lo encontramos. Allí estaba, un Rock-karaoke. Es una de esas situaciones  que consiguen que se te ponga dura sin necesidad de contacto carnal.

Enfermizo garito con birra sueca a un precio módico (teniendo en cuenta que es un país donde se paga la farra con tarjeta de crédito). Al fondo un escenario, en la mesa de mezclas un autentico hevorro con afeitado a lo MotorHead. En vez de carta de vinos tenían una lista que abarcaba casi todas las canciones de rock de la historia. Se podía cantar casi cualquier canción de rock que uno gustara. Ainsss, la noche prometía. Y en general estuvo bastante bien. Mas, como siempre hubo algún problemilla: los gilipollas.

  • Gilipollas numero 1: La payasa melosa que no se le ocurre  otra cosa que cantar “Hurt” a las 2 de la mañana en el puto punto más álgido del pedal. ¿Y para qué? ¿Para un polvo de mierda con el inglés come alubias? No merecía la pena.
  • Gilipollas numero 2: El/La negro/a que intentó ligar con el señor Negro a base de darle latigazos con unas extensiones de pelo coño.

Y así concluyó la noche. Entre cebada y guitarras eléctricas. Pero no quiero cerrar este post sin antes mandar un caluroso saludo a un amigo que conocí en ese bar: Gunter. Ese amable rubio bonachón de 2 metros y aspecto de Vikingo (¿O electro vikingo?) que tan amablemente me acariciaba el muslo de mi pierna seguramente atraído por el magnético sonido de mi voz.

LJUS 2

Más turismo. Para más información podéis visitar Google Earth.

No sé que coñó es.

No sé que coñó es.

Ingen förstår svenska (I)

Mayo 5, 2009

NATT 1

Un brick de vino. Un poco de Coca-Cola. Risas. Recuerdos de tiempos mejores aderezados con las inevitables anécdotas de los últimos meses. Risas. Alcohol. Parece que todavía nos siguen ocurriendo cosas interesantes, todavía. 24:00, primera excursión en busca de un bar. Nos equivocamos de zona. Hay cerveza, hay blackjack, pero no es nuestro ambiente. Todo esto me suena. Rememoramos esa extraña sensación que se siente cuando absolutamente todas las personas de un bar te miran agresivamente invitándote con ello a que amablemente abandones el establecimiento. Aun así resistimos con orgullo y terminamos la cerveza. Como buenos soldados de la birra y con ansias de alimentar un poco más la resaca del día siguiente  cogemos un taxi que nos deja en la puerta del garito más “superguachin” de Stockholm. Dos seguratas de esos que te recuerdan que el hombre viene del mono fijan su mirada asesina en nuestras débiles carnes en cuanto nos bajamos del taxi. Hay terciopelo rojo.

-Señor Morado, este no es nuestro sitio.- me comenta un decepcionado señor Negro.

-Bueno, ya lo se. Pero necesito carburante- contesto intentando expresar algo de esperanza.

HTTP Error à 406 “Not aceptable”. 15 segundos después ya nos habían echado, si tan siquiera dejarnos entrar. Ni mis gafas de pasta, ni mi afeitado intelectual, ni la pose del señor negro, si sus elegante vestimenta. Nada es suficiente para el elitismo cubatil.

LJUS 1

Turismo y mucha nieve por todas partes.  Sin guía y sin mapa encontramos todo lo necesario para poder sentirnos mejor pensando que beber no es lo único que sabemos hacer. Suficiente para enseñar a las familias y que sigan pensando que todo el dinero que nos suministran es por el bien de nuestra educación. Kar, kar…